Una realidad silenciosa en las comunidades rurales
En las zonas rurales del Perú, la salud mental sigue siendo un tema poco visible, especialmente entre las mujeres que enfrentan violencia familiar y aislamiento social. En la región Junín, más del 50 % de mujeres han sufrido algún tipo de violencia en su vida, y los servicios de atención psicológica son escasos o distantes. Esta realidad, silenciosa pero persistente, afecta la estabilidad emocional de las familias y el desarrollo de las comunidades rurales.En el distrito de Paucará, el proyecto Mujer y Voz acompaña a mujeres víctimas de violencia, ofreciendo atención psicológica, asesoría legal y redes de apoyo. Su objetivo es promover la resiliencia y la autonomía de mujeres que durante años no tuvieron un espacio para hablar ni sanar. A través de la escucha comunitaria, la capacitación y la confianza, ASDEN impulsa una forma de recuperación que nace desde dentro de las comunidades.
Rutas de apoyo y resiliencia en comunidad
La violencia no se detiene solo con leyes: requiere presencia, acompañamiento y una red humana que sostenga a las víctimas. En Paucará, los talleres grupales y sesiones de apoyo emocional han permitido que decenas de mujeres identifiquen patrones de violencia, reconozcan sus derechos y aprendan a pedir ayuda. La intervención de promotoras locales ha sido clave para romper el miedo y acercar los servicios de salud mental a zonas donde antes no llegaban.Estos espacios también fortalecen la convivencia familiar y el tejido social. Hablar, compartir y reconstruir la confianza es un acto de poder. Cuando una mujer logra sanar, su entorno cambia: sus hijos crecen en un ambiente más seguro y la comunidad aprende a acompañar en lugar de juzgar.
Comentarios (1)
esteban quito
serio